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Voces OSC
Innovación social para la superación de la pobreza
En la actualidad los procesos de innovación y las nuevas tecnologías se utilizan para resolver diferentes retos y problemas en distintos ámbitos de nuestras vidas. Por ello, si uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es la desigualdad, así como la situación de pobreza que vive un amplio porcentaje de la población, sería conveniente aplicar metodologías innovadoras para resolver las carencias de comunidades en diferentes regiones del país y utilizar los recursos disponibles para generar soluciones que se mantengan en el tiempo.
¿Qué significa la pobreza en México?
En México la pobreza la mide CONEVAL, organismo público autónomo con la capacidad técnica para generar información objetiva sobre la situación de la política social y la medición de la pobreza1 . Esa medición se hace cada 2 años y utiliza información del INEGI.
La pobreza se mide por el nivel de ingreso de las personas y por las carencias sociales con las que viven. Las carencias tienen una estrecha relación con los derechos fundamentales de los mexicanos, consagrados en la Constitución: el acceso a la educación, a servicios de salud, a la seguridad social, a una vivienda digna y a la alimentación nutritiva y de calidad.
Se considera que una persona vive en situación de pobreza si presenta al menos una carencia social y tiene un ingreso insuficiente para adquirir alimentos y pagar por bienes y servicios básicos. Se define que una persona vive en pobreza extrema si tiene más de 3 carencias sociales y su ingreso no alcanza para adquirir los productos de la canasta básica alimentaria. De acuerdo con la última medición de pobreza de 2022, del total de 128 millones mexicanos, 37 millones viven en pobreza moderada y 9 millones más viven en pobreza extrema2.
Los datos de CONEVAL y de INEGI3 muestran que de 2016 a 2022, 5.4 millones de mexicanos salieron de la pobreza; lo cual puede explicarse por el aumento al salario mínimo y por el incremento de 58% en transferencias y subsidios; es decir, las familias tienen más dinero para gastar, lo cual es positivo, pero no suficiente. Si el dinero público sólo se utiliza para dar transferencias en efectivo, no se generan las estructuras necesarias para el desarrollo y por ello las carencias sociales no solamente permanecen, sino que aumentan.
De acuerdo con datos de 2022, en México 84 millones de personas viven con al menos una carencia social: 50 millones no tienen acceso a servicios de salud, 25 millones viven con rezago en educación, 11 millones no cuentan con una vivienda digna, 22 millones no tienen servicios básicos en sus viviendas, 23 millones no obtienen alimentación nutritiva y 64 millones no tienen acceso a la seguridad social4. La falta de seguridad social no se resuelve con tener dinero en la bolsa; se deben garantizar los cuidados para una vejez digna y el acceso a servicios de salud de calidad, incluyendo medicinas y camas de hospital.
¿Cuál es el reto de las Organizaciones de la Sociedad Civil?
Al tener claros los datos sobre pobreza y carencias sociales en México, la labor de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) adquiere mayor relevancia. Aquello que no puede ser atendido por las distintas instancias de gobierno o donde los recursos públicos son insuficientes para cubrir necesidades de la población, puede ser apoyado por organizaciones sociales con recursos privados.
En México existen más de 40 mil OSC registradas ante la Secretaría de Bienestar, de las cuales, 14,485 son donatarias autorizadas5. Las donatarias autorizadas son organizaciones civiles o fideicomisos registrados ante el Servicio de Administración Tributaria, SAT, licenciados para recibir donativos deducibles del Impuesto Sobre la Renta, ISR y que pueden ser asociaciones civiles, sociedades civiles o instituciones de asistencia privada y sus análogas en cada entidad federativa.
De acuerdo con la ley, las donatarias pueden brindar servicios asistenciales, educativos, de investigación científica, culturales, ecológicos o ambientales, de obras y servicios públicos, así como de desarrollo social. De conformidad con datos del SAT de 2022, el 47% de las donatarias autorizadas se encuentra en Ciudad de México, seguido de Sinaloa, Nuevo León, Estado de México y Jalisco6. La mayoría, 43% se dedican a dar servicios asistenciales, es decir, alimentación, salud y vivienda, para la población más vulnerable.
En 2022 las donatarias recibieron más de 54 mil millones de pesos en donativos, de los cuales 66% se destinó a servicios asistenciales, lo cual es un indicador relevante de los recursos que las OSC tienen disponibles para el apoyo a causas y proyectos de beneficio social. Si bien las donatarias se encuentran reguladas por un marco legal restrictivo, es decir, que deben dedicarse a aquello para lo que se encuentran autorizadas y deben hacer reportes anuales detallados ante el SAT, también se debe reconocer que cada una puede establecer su propia metodología para seleccionar proyectos, para otorgar recursos y para medir los resultados de lo que apoyan.
A diferencia de las entidades de gobierno que solamente pueden hacer lo que la ley les señala, las OSC tienen mayor libertad para la innovación y para la adaptación de modelos exitosos que aseguren cambios sociales positivos permanentes.
La aplicación de metodologías innovadoras en la labor de las OSC
El combate a la pobreza y la solución de las carencias sociales requiere de inversiones en diferentes niveles. Estudios y reportes del Banco Interamericano de Desarrollo, BID y del Banco de Desarrollo de América Latina y del Caribe, CAF, señalan que los procesos de innovación social para enfrentar la pobreza incluyen desde levantar diagnósticos; identificar junto con la comunidad las necesidades prioritarias; acordar las soluciones y la implementación de medidas de corto, mediano y largo plazo; establecer indicadores clave de seguimiento y de resultados; y medir de manera objetiva los cambios sociales positivos que se generan.
Para todos estos pasos, resulta de gran utilidad la adaptación de metodologías innovadoras y el uso de tecnologías al servicio de las causas sociales. Todo ello se ha comenzado a incorporar al enfoque de la filantropía tradicional, algunas OSC han dejado la visión asistencialista y unidireccional para trabajar colaborativamente en los modelos de intervención, incluyendo a las personas que se busca beneficiar, además de contar con elementos para medir objetivamente el impacto social que generan.
Existe un enfoque más avanzado, asentado en Europa y Asia y que recoge el interés de inversionistas atraídos por la idea de lograr avances sociales mientras generan retornos financieros; se trata de la inversión de impacto. En este enfoque, algunas fundaciones y donantes tradicionales aportan recursos a mayor plazo y con más riesgo, su objetivo es generar cambios sistémicos, es estratégica y adapta procesos y prácticas del sector financiero para lograr cambios sociales medibles. Los donativos de las OSC se pueden utilizar como capital de riesgo para escalar ideas innovadoras que tengan impacto socioambiental. Este enfoque también supone el fortalecimiento de organizaciones ejecutoras con propósito social y que pueden convertirse en emprendimientos sociales, es decir, modelos de negocio que generan retornos financieros al mismo tiempo que solucionan problemáticas sociales.
La inversión de impacto no busca reemplazar los diferentes enfoques de apoyo social tradicionales; sino que busca identificar y desarrollar soluciones que puedan ser escaladas y replicadas para dar sostenibilidad a las acciones.
Si en México las OSC tienen como objetivo trabajar con los 84 millones de personas que viven con alguna carencia social, a través de proyectos de apoyo a la alimentación, vivienda, salud, educación, capacitación para el trabajo y de impulso a la economía popular; deben considerar la aplicación de soluciones de largo plazo y apostar por la sostenibilidad de dichas soluciones. Eso solamente se podrá lograr a través de la sistematización de acciones, la medición de resultados y la evaluación del impacto social.
El reto de las OSC es demostrar que los procesos de innovación para la solución de carencias sociales y para el combate a la pobreza, son modelos que abarcan más dimensiones y que pueden tener mayor éxito en el tiempo; pero necesitan trabajar coordinadamente y utilizar sus recursos de manera complementaria. Solucionar la pobreza y las carencias sociales debería ser un desafío que convoque a los distintos sectores de la sociedad a ofrecer sus recursos en torno al objetivo común de acabar con la desigualdad, además de habilitar a los ciudadanos para que ejerzan sus derechos con plenitud.
Vanessa González Deister
Abogada y politóloga, Directora de Fomento Social Citibanamex, A.C. desde 2013
V
Espacio de análisis y reflexión con la participación de organizaciones de la sociedad civil y especialistas en el sector social. Los textos son responsabilidad de sus autores.
(1) Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social, CONEVAL, https://www.coneval.org.mx/Paginas/principal.aspx
(2) Medición de la Pobreza 2022, CONEVAL, https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza_2022.aspx
(3) Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2022, ENIGH, INEGI, https://www.inegi.org.mx/programas/enigh/nc/2022/
(4) Medición de la Pobreza 2022, CONEVAL, https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza_2022.aspx
(5) Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, CEFP; Cámara de Diputados LXV Legislatura, Reporte General de Donatarias Autorizadas, https://www.cefp.gob.mx/publicaciones/nota/2022/notacefp0152022.pdf
(6) Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, CEFP; Cámara de Diputados LXV Legislatura, Reporte General de Donatarias Autorizadas, https://www.cefp.gob.mx/publicaciones/nota/2022/notacefp0152022.pdf